Receta para hacerse de un poema


Tomar la mayor cantidad posible de palabras, estar con ellas el mayor tiempo posible: en la ciudad, en el campo, en el baño, en el empleo. Jugar con ellas mucho rato todas las tardes, todas las mañanas, todos los días, en suma: entretenerlas lo mejor posible, entretenerlas hasta que, por distracción, algunas de entre ellas viren al poema.

Arnaldo Calveyra
Fragmento de Guía para un jardín de plantas
 en Iguana, Iguana

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